La preparación superficial es el paso más crítico en cualquier proceso de recubrimiento industrial. Sin una buena limpieza y pretratamiento, el mejor lacado en polvo o la mejor pintura líquida perderán adherencia en cuestión de meses.

¿Qué incluye una correcta preparación?

El proceso comienza con el granallado o decapado, que elimina óxidos, cascarilla de laminación y contaminantes orgánicos. A continuación, el pasivado o fosfatado crea una capa de conversión que mejora la adherencia y ralentiza la corrosión bajo el recubrimiento.

Para piezas con geometría compleja o uniones que requieren estanqueidad, la aplicación de Sikaflex sella costuras antes de entrar en cabina, evitando que el calor del horno abra las juntas.

Lacado en polvo: ventajas frente a pintura líquida

El lacado en polvo ofrece tres ventajas clave para la industria:

  1. Sin disolventes: cumple las normativas VOC más estrictas.
  2. Espesor uniforme: el campo electrostático deposita el polvo de forma homogénea incluso en rincones.
  3. Alta productividad: el curado en horno a 180–200 °C dura entre 15 y 20 minutos.

En MUSA combinamos ambos sistemas según las especificaciones del cliente: pintura líquida de dos componentes para piezas con altas exigencias químicas, y lacado en polvo para grandes series o cuando se prioriza la robustez mecánica.

La diferencia entre un recubrimiento que dura 2 años y uno que dura 15 está casi siempre en la preparación, no en la pintura.

¿Tienes dudas sobre qué tratamiento es el más adecuado para tus piezas? Consúltanos sin compromiso.

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